sábado, 24 de enero de 2015
martes, 20 de enero de 2015
VYGOSTKY Y EL JUEGO
Según Vygotsky (1981) el cerebro no
se limita solo a reproducir la información sino que abarca las dimensiones de
aprender a crear, innovar, combinar y reelaborar nuevos conceptos partiendo de
su conocimiento previo, de su modelo de mundo lo que significa modificar su
presente para proyectar su futuro a partir de su experiencia pasada. En tal
sentido, el presente trabajo de investigación plantea una reflexión de la
pertinencia de repensar el ser-hacer del docente universitario para impactar
significativamente en sus estudiantes y fortalecer la voluntad de aprender sobre una plataforma
praxiología, deontológica y axiológica lúdica vinculados al conocimiento social
actual.
LA PRAXIS LUDICA EN EL AULA UNIVERSITARIA
Las nuevas exigencias de la sociedad, las rupturas paradigmáticas, los
continuos avances tecnológicos en los ámbitos de la información y la
comunicación y el nuevo paradigma educativo caracterizado por la generación de
conocimiento y el aprendizaje significativo centrado en el estudiante plantean
una transformación que conducen a la revisión de la praxis pedagógica del docente universitario y de la resignificación
de aspectos tradicionales de la didáctica donde afloran interrogantes como: en qué consiste el acto de aprender, cómo
se debe aprender y qué es lo que debe ser aprendido. Paralelo a
estas interrogantes se destaca el hecho de la pérdida u oscuramiento de la
capacidad lúdica debido a los moldeamientos rígidos y conductivistas que
separan lo lúdico del ser-hacer del docente universitario.Por tanto, se debe resinificar lo lúdico, el cual ha sido
despreciado y disminuido por pedagogos y docentes universitarios dentro del
proceso de aprendizaje y desligarlo del modelo transmisionista característico
de la cultura universitaria a través de la noción del homo ludens. Por último
¿qué sociedad no posee en su acervo histórico, cultural y social lo lúdico y lo
estético?
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